domingo, 27 de marzo de 2016

El olor de un lápiz Alpino

El otro día compré unos lápices de color Alpino, los cuales necesitaba para una manualidad. Nada más abrir el estuche, su olor característico llegó hasta mi nariz evocando recuerdos de un tiempo mejor, sí, me refiero a la infancia, a la etapa escolar.
¿Quien no tuvo un paquete de estos lápices de colores? Había otras marcas si, pero yo recuerdo especialmente la marca Alpino y su olor a madera inconfundible. Es curioso como un simple olor puede transportarte años atrás en apenas un instante.
Mi primer recuerdo es estar en un pupitre de color verde pálido con su silla a juego, y tener estos lápices por todas partes... junto con toda la cantidad de material escolar que había que llegar.
Ésto me hizo pensar en lo siguiente: Hoy pienso en esa etapa como una de las mejores de mi vida, pero durante ese tiempo jamás me paré a pensar en lo feliz que era debido a ello. Seguramente ésa es la razón de que hoy añore ese tiempo, que no sabía lo feliz que era, que no reparaba en ello, que vivía el presente y lo disfrutaba sin más, que el mañana no era más que otro día y que pasado mañana estaba aún muy lejos.
Hoy me hubiese gustado aprovechar más ese tiempo, y el instituto de una forma mucho más enriquecedora, pero ¿recordaría con tanto cariño ese tiempo si hiciera éso? o por el contrario, ¿solamente sería un recuerdo de una etapa de formación como otra cualquiera?
De cualquier forma, cuando hoy en día escucho el ajetreo de un patio de recreo de un colegio cualquiera... siento ese pellizco dentro de mí y se me dibuja una sonrisa cuando intento identificarme con cualquiera de esos niños inocentes, que no exentos de maldad infantil, y con su forma de actuar tan diferente unos de otros...